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Sentir el delicioso aliento de las acacias en flor, ser recibido una buena mañana por una brisa perfumada de rosas, rodearse de flores y follaje, emocionarse un día con un aroma, ¡y tener el ocio de amar a los demás hasta embriagarse!
Ya sean amarillas, verdes, rojas, malvas o azules, abiertas o cerradas, húmedas o a veces escondidas entre las piedras, detrás de barandillas y muros bajos, las flores acarician nuestras almas y perfuman la realidad.
Talleres de siembra: con cita previa, los...